Mientras me rio de mi falta de cordura,
Ahorro caricias para cuando te encuentre,
Guardo los restos de mi armadura,
Gastada y oxidada por uso permanente.
Involutariemente me vuelvo tierno,
Esconder esto sería un cuento.
Miedos que en vino se disuelven,
Estado de ebriedad evidente.
Viendote, solo sonrío,
Olvido la billetera en el auto,
Los dias no me encuentran con frio,
Vibro con los acordes que vas plasmando,
Envuelto en tu sinfonia,
Salto, bailo y canto.
Las mañanas me sacuden con su castigo.
Oh no! pero donde te has ido?
Caigo luego en la cuenta que no estabas conmigo,
Otra noche que pasa, otro sueño bajo tu encanto.
lunes, 3 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario