sábado, 31 de octubre de 2009

La capital del sufrimiento

Estoy repodrido. De Kristina, de los chorros, de la corrupción, de la inseguridad, de los subsidios, de la ley de medios, etc.
Pero no me jode ni Kristina, ni los chorros, ni la corrupcion, etc.
¿Entonces? ¿De que estoy podrido?
De escucharlo. De que vivamos condicionados a eso sin que eso nos afecte tanto directamente. O mejor dicho, que lo único que hagamos al respecto es hablar del tema.
Porque si tanto te jode Kirchner, o tanto te jodió Menem ¿Que carajo hicimos al respecto ademas de quejarnos?
Nada.
Eso me jode.
Las quejas
Paradójico, Me quejo de las quejas!

Y que podemos hacer al respecto. Es fácil, dejar de quejarnos y empezar a hacer las cosas bien. Manejar bien, respetar a lo demás, no hacer vivadas, no afanarte las toallas de los hoteles ni tratar de colarte al cine. Y no termina ahi, cuando veas a otro haciendo cualquiera de estas boludeces, cagalo a pedos! Si tenes razón! No seas pelotudo! No seas cagón! Tenés razón!
Cuando un boludo te pase contramano por la izquiera cruzando el semaforo en rojo, parate al lado y decile, con autoridad pero con respeto: Che! por que no haces las cosas bien?
Sin putear, sin agredir sin entrar en una discusión pelotuda sobre quien la tiene mas grande. No, así, tranquilo, enseñale al boludo quien tiene razón, y cuanto menos lo putees mas boludo se va a sentir.

1 comentario: