Somos presos de nuestros deseos, y los deseos son siempre cosas que no tenemos. Y así nos pasamos la vida tratando de conseguir cosas que queremos, que todavía no tenemos, y cuando las conseguimos vamos otra vez detrás de una nueva cosa, que de nuevo, no tenemos. Somos esclavos de las cosas que nos faltan y nos olvidamos de lo que ya conseguimos. Y así, viviendo el vacío de lo que nos falta, nunca frenamos para tomar real conciencia de lo que somos, de nuestro "patrimonio" actual. Valoramos las cosas por lo que cuesta conseguirlas y no por lo que realmente son, por lo que realmente valen, pues no tenemos el valor de tomar simplemente lo que necesitamos. Y nos sentimos viejos cuando nos damos cuenta que se nos esta acabando el tiempo de conseguir todo eso que se supone que teníamos que coseguir. Porque nos enseñaron que en la vida hay que esforzarse, trabajar, y ser un buen empleado a fin de acumular dinero, prestigio, relaciones, reconocimiento y electrodomésticos que se supone que nos hacen la vida mas fácil, para así olvidarnos por un rato que somos una ínfima partícula en un universo desconocido, y que dentro de 1000 años nadie se va a acordar de nuestra existencia ni de nuestros "logros"; Y que realmente no tenemos que hacer nada. Pues el planeta no vino con manual de instrucciones ni con indicaciones de lo que tenemos que hacer. Y esa incertidumbre aterradora nos hizo inventar instrucciones, en lugar de abrir los ojos para ver que la manzanas se caen solas de los árboles. Pero a algún boludo con autoridad se le ocurrió predicar que la manzana mas rica esta prohibida y que si querés una parecida tenés que tomar el camino mas largo, el del esfuerzo. Y mientras no abramos los ojos no nos vamos a dar cuenta donde estamos, y que todo lo que necesitamos, esta ahí, al alcance de la mano, y que lo único que tenemos que hacer para tomarlas es dar, porque al final, quien mas da, mas recibe.
Y para cagarte la tarde te demuestro la particula insignificante que sos, mira este video:
domingo, 21 de diciembre de 2008
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Muy buena entrada con muchas conclusiónes que comparto.
ResponderEliminar“Somos esclavos de las cosas que nos faltan.... viviendo el vacío de lo que nos falta, nunca frenamos para tomar real conciencia de lo que somos”. Tienes toda la razón, sobre todo cuando se da cuenta, que la mayoría de la gente se define a través de lo que tiene. Como te ya dijiste, de las cosas que queremos a acumular.. “dinero, prestigio, relaciones, reconocimientos”, y aún estamos viviendo en una plenitud de cosas y posibilidades, con “electrodomésticos que se supone que nos hacen la vida mas fácil”, no podemos decir que tenemos lo que realmente “necesitamos”, no somos muy feliz. Hay gana, hay divertimiento, pero alegría real es muy rara.
La gente que se define a través de lo que tiene, olvida lo que realmente necesita, está demasiado ocupada a guardar su propiedad. Porque si perdiera su propiedades también perdería su sentido de identidad. Y al final cuando se da cuenta que “es una ínfima partícula en un universo desconocido, y que dentro de 1000 años nadie se va a acordar de su existencia ni de sus "logros", toma conciencia de que no vivió realmente y se pregunta ¿Esta era mi vida?....
Solamente cuando mi sentido de identidad se base en lo que soy, en actividades humanos, cunado siento, cuando veo, cuando amo, cunado realmente soy, entiendo lo que necesito para la vida. Y no hay miedo a perder una cosa ni hay preocupación que soy “una ínfima partícula en un universo desconocido”, porque experiencias humanas no se pueden destruir ni se peuden robar.
y por eso “lo único que tenemos que hacer es dar, porque al final, quien mas da, mas recibe”. ¡Qué cierto!
Hay solamente una cosa en tus conclusiónes que no puedo comprender, es la función de la religion, cunado hablas del boludo con autoridad.¿Qué quieres decir con eso?
Saludos
Supuestamente debería comentar sobre tu último post, pero voy por este. Estoy totalmente de acuerdo contigo (al menos en este punto) y lo sabés.
ResponderEliminarUn amigo italiano tiene una frase muy genial, que te la regalo: "La felicità e’ un bene vicinissimo, alla portata di tutti: basta fermarsi e raccoglierla..."
Baci, bello!
j.